Te acariciaron mis manos
reconociendo tus fronteras,
cubiertas de sábanas blancas,
desnudas de amor y estrellas.
Te recorrieron mis manos
de norte a sur y de sur a norte
y en mi vagar errante y gitano,
este y oeste se acercaron.
Te hicieron mío mis manos
escribiendo mi nombre entero
en las eternas laderas de tus piernas
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