Tantas veces yo te he dicho que te
quiero,
tantas veces que me faltas como el aire,
que sin tu presencia el día no amanece
y que sin tu aliento la noche nunca acaba,
que en la aurora se apagan los luceros
y que tanto espero cada hora por el alba.
Tantas veces me he quedado en el intento
de decirte al oído de mil formas que te
amo
pero te veo tan complacido en tu
silencio,
tan absorto en tus propios pensamientos
que mis labios enmudecen por momentos
y prudente guardo en mi alma lo que
siento
y así van quedando ahogados en mi pecho,
contenidos en una alforja de esperanzas,
todos mis suspiros, mis palabras y mis besos.
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