Me despertó la luna llena
con un guiño en la ventana,
su luz de nácar recortaba
tu figura entre las sábanas.
Tú dormías como un niño
y yo me aferré a tu cintura
queriendo lograr tu calma
al compartir tu almohada.
Cuando se anunció el alba
te volviste hacia mi pecho,
me llenaste de amor el alma
y dormido te cubrí de besos.
Todavía era noche cerrada,
tu dormías, yo soñaba.

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