Por qué será que le quiero,
por qué será que lo extraño,
por qué me derrite su voz
si el silencio es su compañero.
Será que me complementa
aún si a veces me desconcierta,
será porque entre sus brazos
la soledad se hace espuma
y ya no hay horas desiertas.
Será que en sus ojos brillan
de día y noche el sol y la luna
o será quizás que sus pupilas
han encendido en mis ojos
dos estrellas que encandilan.
Que lo quiero, yo no lo dudo,
es mi aurora de cielo claro
y de noche mi cielo oscuro,
la sábana que me envuelve
y mis sueños tibios desnudos.

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