Me parece que el tiempo
que pasa siempre corriendo,
me ha vuelto tan sensible,
tengo tanto y sin pensarlo,
a veces me pongo triste
como si llevara un vacío
inmenso en medio del alma.
El pecho se me acongoja
y me envuelve la nostalgia,
se me hacen agua los ojos
y aún sin quererlo lloro
como si mi piel extrañara
algo que nunca he tenido
y que sin embargo me falta.
Será que la melancolía
esa que vive en los versos,
esa que inunda la poesía
se ha hecho dueña de mis días
y mira que buena es la vida,
cuando cae la noche sueño,
al menos entonces me olvida.

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