Tantas veces dije al mar
lo mucho que lo quiero,
tantas veces quise ser ola
y romperme en sus orillas,
tantas veces salé sus aguas
hundiendo en él mis mejillas
y sin embargo se ha mostrado
inexpresivo, enmudecido,
cómo si no escuchara nada
aunque yo dijera tanto,
cómo si mi voz no rompiera
su armadura de silencio,
cómo si para él no existieran
mis palabras de ternura
ni los gemidos de mi llanto
ni mis suspiros al viento.
Habla y ríe mar amado,
no sigas solo y dolorido,
grita al cielo si así quieres
lo que tu alma triste llora
pero no te quedes callado
con tus recuerdos heridos
que hay almas que solo viven
del sonido ronco de tu aliento
y del verde mirar de tus aguas.

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