Ven amor, acércate a mi
y déjame abrazarte
acunándote en mi pecho
hasta que te duermas.
Haré tu noche calmada
y tu sueño más profundo,
yo seré lecho y almohada,
tú serás todo en mi mundo
y cuando llegue el alba
serás tú quien me acune
y me entibie con sus besos
aún cuando esté dormida,
sin carmín y despeinada.

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